Se duerme mejor entre Memory Foam y sueños

La maternidad y el sueño

Es una realidad que el embarazo y el nacimiento de un bebé cambian tus hábitos de sueño. Algunas mamás nos comparten sus experiencias y tips para dormir mejor.

“Jamás vuelves a dormir como antes de tener hijos”. Si estás planeando tener un bebé o ya estás embarazada, seguramente ya has escuchado esta frase y si no, estás aterrada pensando “en qué me metí”. ¡No queremos asustarte, tranquila!

No hay una mejor o peor forma de ser mamá. Cada maternidad es única e, incluso, cambia en cada embarazo. No hay reglas ni consejos que apliquen para todas. 

Lo cierto es que la maternidad nos cambia la vida, las prioridades y también los hábitos de sueño. 

“Yo aprendí que cada bebé es distinto. Las mamás primerizas nos asustamos con tanta información, consejos y comparaciones con las demás mamás”, cuenta Leah Jasqui, mamá de un bebé de 7 meses. “Él duerme en su cuarto, en su cuna. Se despierta dos veces en la noche. El instinto me despierta sin necesidad de usar el monitor”.

Para entender mejor la experiencia, conversamos con varias mamás para que nos compartieran sus vivencias durante el embarazo, al tener un bebé y durante su crecimiento. Es una realidad que tus hábitos de sueño van a cambiar definitivamente, pero hay algunos trucos que pueden ayudar a que los momentos difíciles sean más llevaderos.

Un buen colchón: clave para una maternidad feliz

Probablemente no habías pensado en esto, o no lo suficiente. Generalmente, durante el embarazo, lo primero en lo que piensas es en comprar la cuna, la carreola y todo lo que necesita tu bebé, dejándote en el último lugar de prioridades. 

“Cuando piensas en la maternidad y no eres mamá, quizá en lo que menos piensas es en el colchón, pero, en realidad, desde el embarazo es un gran aliado”, dice Delia Ortiz, mamá de dos gemelos, periodista y blogger en temas de maternidad. “En los últimos meses del embarazo, cuando la panza es gigantesca, tener un buen colchón y muchas almohadas para realmente poder descansar, al menos en mi caso, fue muy importante”.

Delia decidió no comprar una cuna para el bebé, tras analizar múltiples opciones, prefirió hacer colecho y adquirió un colchón king size para que todos cupieran en la cama. 

Como ella, la mayoría de las mamás con las que platicamos consideran que el colecho les ha permitido dormir mucho mejor, especialmente con recién nacidos, que suelen despertar  varias veces durante la noche.

“Yo siempre pude dormir súper bien porque di pecho a libre demanda”, asegura Delia.

“Normalmente las trasnochadas son porque las mamás dan biberón y hay que levantarse a hacer la fórmula […] Ahora bien, si los bebés se enferman, claro que te vas a parar, te vas a desvelar y no hay colchón que te ayude con eso. Es por eso que también aprecié mucho el colecho en colchones grandes, porque duermes con los bebés y de inmediato sientes cuando les sube la fiebre o si vomitan. Algo que no sucede cuando desde muy bebés los pasas a dormir a una habitación separada”.

El colecho: lo bueno y sus retos

Mara, una bebé de tres meses, hija de Evelin Rodríguez, hace colecho con sus padres desde que nació. Su mamá asegura que gracias a esta práctica la niña logra dormir hasta seis horas seguidas. “Trato de acostarme a la misma hora que ella, o poco después, para dormir lo mejor posible. La bañamos a las 9 de la noche, para que identifique ese ritual con la hora de dormir. La verdad es que casi no se queja y logramos descansar mejor de lo que nos decían”. 

El colecho es una práctica en la que la mamá duerme con sus hijos en la misma cama, es recomendable especialmente para mamás que desean hacer lactancia y que para algunas mujeres es un aliado para descansar mejor durante la noche.

La mayoría de las mamás entrevistadas creen que el colecho hace feliz a la mamá y al bebé, aunque admiten que tiene sus retos. “Es bastante cansado y esclavizante, pero es la experiencia más maravillosa que puede tener una madre”, dice Diana Moheyer, mamá de tres hijas de 17, 7 y 3 años, respectivamente. “Si aprendes a acomodarte, ya solo sientes que te buscan por la noche con su cabecita y sin abrir los ojos le das pecho de un ladito y después del otro. Conforme vas creciendo esa alerta se intensifica porque tienes miedo a que se caigan de la cama o vayas a aplastar al querubín”.

“Jamás los aplasté, que es una especie de mito que nació para evitar dar pecho en la noche”, asegura Delia.

“Han sido cuatro años de no dormir de corrido otra vez y de tener la espalda molida de dar pecho a cada rato, pero el cuerpo se acostumbra. Nada mejor que tener unos piecitos y manitas pegadas a tu cuerpo”, comparte Carla Gómez, mamá de un niño de cuatro años y una bebé de año y medio. Con ambos ha hecho colecho.

Sueño ligero: nada vuelve a ser igual

Algunas mamás coinciden en que después de tener un bebé nada vuelve a ser igual. “Jamás vuelves a dormir como antes de tener hijos. Tengan la edad que tengan, queda una parte de tu instinto materno activado”, asegura Diana Moheyer, mamá de tres hijas de 17, 7 y 3 años, respectivamente. “Desde que nacen, estás alerta de que el bebé respire y esté en la posición correcta para dormir. Cualquier movimiento o ruido te pone alerta”.

Lo cierto es que con la maternidad, la vida y el ciclo de sueño cambia por completo. “Más grandes te despiertan porque quieren hacer pipí de madrugada, porque tienen sed o una pesadilla”, añade Diana. “Muy constantemente se pasan a tu cama a mitad de la noche y avientan patadas y manotazos, además duermen cruzados o sus pies terminan sobre tu cabeza –no entiendo por qué–, te destapan, se destapan y a veces hablan dormidos”.

Muchas mamás no logran conciliar el sueño hasta que toda la familia duerme. Por eso, definitivamente cada minuto de sueño debe ser reparador y, de nuevo, un buen colchón se vuelve fundamental para dormir bien, aun si no es posible volver a “la utopía de las 8 horas de sueño”, como dicen entre risas nuestras entrevistadas. 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Dormir bien y llegar hasta la fase REM es clave para cuidar nuestra mente, cuerpo, salud y nuestra capacidad para reaccionar de manera más efectiva a los estímulos del día a día.

Hay muchas razones para tener un buen descanso y varias maneras para lograrlo.

Bienvenidos a REM, el lugar donde están nuestros sueños más profundos.